Acerca de las citas adolescentes

Niños y adolescentes en apps de citas en línea para adultos, escándalo a nivel mundial. Hace un par de meses saltaba la noticia. El Gobierno de Reino Unido había pedido explicaciones a plataformas como Tinder o Grindr tras descubrir la presencia de menores en las apps de citas para adultos durante la investigación de mas de 30 casos por violación. Alrededor de los 19 años, los adultos jóvenes se adentran a la búsqueda de la intimidad. Por lo tanto, generalmente las relaciones entre adolescentes se basan en torno a la pareja como un reflejo de sí mismo, mientras que las relaciones entre adolescentes jóvenes se centran en la compatibilidad a largo plazo entre la pareja. “La degradación de la adolescencia” Los adolescentes pasamos por una etapa muy confusa llena de cambios físicos y mentales al ser una etapa transitoria trae consigo mucha confusión pero aparte de esto en la sociedad el termino adolescente viene ligado a la rebeldía y al poco control de la emociones esto se ha vuelto la marca significativa de los adolescentes esto no puede estar más ... Diversión de citas adolescentes. Cuando eres joven, las citas deben ser una actividad divertida.Hay tiempo suficiente en el futuro para relaciones más serias. Muchos adolescentes sienten que necesitan tener un novio o novia, pero lo que realmente es más importante es aprender a construir relaciones saludables. Las inquietudes acerca de la salud mental de su hijo adolescente debe abordarlas primero con su hijo; fomentar la comunicación abierta es la vía para que los adoelscentes tengan hábitos de salud mental sanos. Si sus inquietudes son serias, discútalas con su pediatra. Sitios de citas para adolescentes. Un informe del 2015 del Pew Research Center sugiere que el 50 por ciento de los adolescentes usaron Facebook u otro sitio de medios sociales para hacer saber a alguien que estaban interesados en ellos de manera romántica. Los investigadores también sugieren que el 8 por ciento de los adolescentes conoció a parejas románticas en línea. Ensayo de las drogas en la juventud ... Todo tipo de problemas que provocan inseguridad en el adolecente le conlleva a salir de la casa en busca de medios que le hagan sentir bien. Citas textuales: CONCLUSION Breve resumen del ensayo: ... Esta sustancia causa terribles efecto después de un largo tiempo de consumo. Los adolescentes son ... ¡La adolescencia!, esa época de nuestras vidas tan hermosa que muchos recuerdan con añoranza, o no, la edad en que los padres parecen obsoletos, la edad de nuestro primer amor. Podría escribir mil cosas más y por eso aquí están estas frases de adolescencia. FRASES DE ADOLESCENCIA: La adolescencia es el conjugador de la infancia y la adultez. (Louise J. Kaplan) La adolescencia es cuando ... Uno de cada cinco adolescentes encuestados informaron de síntomas de depresión, aunque el uso de drogas y la escala citas textuales sobre las drogas en los adolescentes sintomatología depresiva se midieron por separado, se observó que la presencia de esta sintomatología se asoció con la experimentación con drogas, así 5. De momento, te dejamos siete citas de personajes célebres relacionados con el mundo del marketing, las redes sociales, la estrategia y la marca, por si pueden orientarte. Hay un ser humano detrás de cada tweet, blog y correo electrónico.

Madre con derecho trata de obligarme a mi y a mi cita a salir con su hijo después de que trato de robarnos un peluche

2020.05.22 21:14 Michi2uwu Madre con derecho trata de obligarme a mi y a mi cita a salir con su hijo después de que trato de robarnos un peluche

Hola, esta historia me paso hace relativamente poco y la quería contar para desahogarme un poco
Elenco:
Madre con derecho: Karen
Hijo con derecho: Kevin
Yo: yo
Mi quedante: Anna
Bueno, hace no mucho (finales de 2019) Estaba en una cita con una quedante en un centro comercial, había una maquina de peluches gigantes y ella había visto un oso panda que le había gustado, así que ahí estoy yo, con mi billete de $20 pesos mexicanos con una moneda de $5 pesos, hacíamos fila puesto que es normal que este tipo de máquinas siempre tengan mucha fila, Anna dice que ira a la librería un momento a ver si tenían un libro que ella buscaba, le digo que está bien y ella va, entonces me quedo sola cuando de repente llega una señora de no más de 34 años a la que llamaremos karen, la conversación fue más o menos así:
Karen: Disculpa
Yo: (me doy la vuelta y la veo): Hola?
karen: Podrías dejar a mi hijo ir primero?
Yo: No, ¿Porque deberíamos?
Karen: Solo sera un momento! ademas no te cuesta nada esperar solo un turno mas!
Yo: entonces a ti no te costará nada hacer fila como todos los demás
Karen: PERO NO TENGO TIEMPO!
Yo: Entonces no hagas fila, esta maquina no es tan importante como para hacerte perder tu valioso tiempo
Entonces karen se calla y procede a hacer fila como todos los demás, llega mi turno y procedo a comenzar con la garra, después de los dos minutos respectivos finalmente saco el oso panda que a ella le había gustado (soy buena con este tipo de juegos puesto que los he jugado desde que tengo 4 años), estoy a punto de sacar el peluche cuando la karen trata de abrir la maquina
Yo: Disculpe ¿Que esta haciendo?
Karen: Recojo mi peluche
Yo: Disculpe pero ese es MI peluche
Karen: No, no es verdad!
Yo: Señora, ese es mi peluche, por favor no me haga llamar a los guardias
Karen: Llamarias a los guardias por un simple peluche?!
Yo: Me esta retando señora?
En este momento comencé a hablar más serio puesto que no quería que anna volviera y se topara con la sorpresa de que una señora trataba de robarme el peluche, me comienzo a acercar a la señora y a pesar de mi estatura (1'50) siempre me he visto como el típico estereotipo de chica mala que te puede partir la cara. Supongo que esta imagen fue lo suficiente para hacerle saber a la señora que no debía hacerme enojar, karen se aleja y yo procedo a tomar lo que por derecho es mio, tomo el peluche y después voy a la librería y procedo a esperar a anna afuera, cuando de repente un chico mas oh menos de mi edad se acerca a mi, esta fue la conversación.
Kevin: Hey hola, te vi sacar el muñeco de la maquina, ¿Como es que lo sacaste a la primera?
Yo: Oh, fue bastante facil, es solo cuestion de practica.
Kevin: Valla...por cierto me gusta tu collarín.
En ese momento yo llevaba un collarin de cadenas y un corazón que colgaban de este.
Yo: Oh gracias, lo compre en el centro de la ciudad.
Kevin: Quieres ir a dar una vuelta y no se...¿Comer un helado?
Yo: oh gracias pero estoy esperando a mi quedante.
Kevin: No te creo, en la fila estabas sola.
Yo: Si, pero ahora mismo estoy esperando a mi quedante.
Kevin: Deja de mentir, solo acompáñame.
Yo: No, ahora no me molestes y dejame en paz.
Kevin trato de tomarme del brazo pero yo le di un manotazo por instinto, fui criada entre hombres como amigos y familia así que mi primer instinto es reaccionar por la fuerza, a pesar de tener ansiedad social no tengo miedo de defenderme.
Kevin: Vamos! solo sera un momento!
Yo: ¿Que parte de "NO" es la que no entiendes? Déjame en paz!
Kevin trato de acercarse a mi para besarme y yo por instinto reaccione y lo abofetee con el Dorso de la mano (es mas efectivo que abofetear con la palma puesto que el dorso está más cerca de los huesos por lo que duele mas) traía un anillo grueso con el escudo del escuadrón de reconocimiento por lo que eso debió doler aun mas, despues de esto me alejé mientras el chico comenzaba a sollozar.
En este momento apareció Anna para mi suerte, yo fui con ella y cuando vio el peluche me abrazó, y me beso en la mejilla, le di el peluche y ella me dio la bolsa de libros, nos tomamos de la mano y comenzamos a caminar hacia otras tiendas cuando de repente siento como alguien me toma del hombro.
Kevin: Disculpa ¿Quien es tu amiga?
Yo lo miro de reojo sin interés alguno: Que mierda te importa
Anna: ¿Quien es darling?
Yo: No lo se y no me importa darling, vamonos
Kevin tomo la mano de Anna haciendo que nos separamos y detuvieramos, el le beso la mano y poco a poco comenzó a subir sus besos mientras trataba de tomarle la cintura.
Anna: Ha?! Quítate!!
Sin pensarlo aparte al chico de ana y lo volvi a abofetear mientras Anna buscaba algo para limpiarse el brazo, finalmente le di un pañuelo que suelo traer conmigo cuando de repente madre con derecho salvaje aparece.
Karen:COMO TE ATREVES A GOLPEAR A MI HIJO?!
Yo: Señora, su hijo estaba acosando a mi novia y a mi, lo que hice fue en defensa propia.
En este punto la sangre ya me estaba hirviendo, tuve que aguantar con todas mis fuerzas mis ganas de abofetear también a esta señora que si, era la misma señora que trato de robarme el peluche.
Karen: Si le dieras una oportunidad!
Yo: NO! Señora no "le daremos una oportunidad" a su hijo! Entienda! ELLA Y YO SOMOS UNA PAREJA!
Karen: Mi hijo podría quitarles lo lesbiana a ambas
Voy a aclarar que yo no soy lesbiana, soy bisexual y a pesar de que apenas eramos quedantes en ese momento ella me siguió la corriente para que nos dejaran en paz, pero esa señora seguía insistiendo.
Yo: Anna ve por seguridad
Karen: No! Saldrán con mi hijo! SE LO DEBEN POR SER TAN GROSERAS CON EL!!
Anna: Señora no le debemos nada a su hijo, al contrario, usted y su hijo nos deben muchas disculpas, déjenos en paz!!
Karen tomo el brazo de anna y trato de jalar de ella y llevársela mientras kevin sollozaba por el dolor de dos bofetadas, cuando karen tomó el brazo de Anna paso lo siguiente:
Anna: Suelteme señora! (ella soltó el peluche para tratar de quitarle la mano de su brazo pero solo hizo que le apretara el brazo con sus uñas acrilicas) AHU! ME ESTA LASTIMANDO!
En ese momento yo reaccione y tome el brazo de la mujer apartandola de Anna, karen trato de abofetearme y yo reaccione deteniendo su brazo y comenzando a apretarlo, estoy en un grupo de de defensa personal y combate cuerpo a cuerpo, no sería la primera vez que me enfrento a alguien mas grande que yo.
Yo: Señora, es la última vez que se lo pido de manera pacífica, déjenos en paz!
Después de esto doble levemente la muñeca de karen haciendo que ella se arrodillara frente a mi mientras gritaba de manera dramática como si se estuviera muriendo, para ese momento alguien ya había llamado a seguridad (supongo que lo llamaron) para cuando llego yo ya había soltado a la señora pero ella se había tirado al suelo haciendo una escena entre lágrimas falsas y gritos
Guardia: Que esta pasando aqui?
Karen se levanta del suelo llorando: ESTAS DOS CHICAS ME ATACARON A MI Y A MI BEBE Y NOS ROBARON NUESTRO PELUCHE!!!
Anna y yo nos miramos con cara de WtF??? mientras la mujer le grita al oficial que nos arreste de inmediato y que le devolvamos el peluche, para este momento las personas que estaban en la escena por suerte salieron a defendernos, en su mayoría adolescentes más oh menos de nuestra edad, algunos adultos y empleados de la tienda frente a la que paso todo esto, el guardia llama a la policía y ellos checaron las cámaras de seguridad, presente cargos por acoso, violencia física, intento de robo y demás.
Karen y su hijo recibieron 2 años de arresto domiciliario, una gran multa, y fueron vetados de por vida de el centro comercial
Me arrepiento de algo? No.
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2016.08.14 13:30 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 1 - 2 ) (Mayo de 2016)

https://archive.is/7HsFd
Espartaco No. 45 Mayo de 2016
En la Declaración de principios y algunos elementos de programa, la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista) expone nuestra tarea de “construir partidos leninistas como secciones nacionales de una internacional centralista-democrática cuyo propósito es dirigir a la clase obrera a la victoria mediante revoluciones socialistas a través del mundo” (Spartacist [Edición en español] No. 29, agosto de 1998). Sólo mediante la toma del poder podrá el proletariado acabar con el capitalismo como sistema y abrir el camino hacia un mundo sin explotación ni opresión. Crucial para esta perspectiva es la lucha por la emancipación de la mujer, cuya opresión se remonta al comienzo de la propiedad privada y no podrá ser eliminada sin la abolición de la sociedad de clases.
La Declaración explica que nuestra meta en última instancia es la creación de una sociedad nueva, una sociedad comunista:
“La victoria del proletariado a escala mundial pondría una abundancia material inimaginable al servicio de las necesidades humanas, sentaría las bases para la eliminación de las clases sociales y la erradicación de la desigualdad social basada en el sexo, y la abolición misma del significado social de la raza, nacionalidad o etnia. Por primera vez, la humanidad tomará las riendas de la historia y controlará su propia creación, la sociedad, llevando a una emancipación jamás imaginada del potencial humano, y a una ola monumental de avance de la civilización. Sólo entonces será posible realizar el desarrollo libre de cada individuo como la condición para el desarro- llo libre de todos”.
La mayoría de las organizaciones que se hacían llamar marxistas solían aceptar la meta de una sociedad comunista, aunque no coincidieran en nada más. Pero desde el colapso de la Unión Soviética en 1991-1992 esto ya no es así. Sólo la LCI se adhiere a la perspectiva del comunismo mundial que expusieron por primera vez Karl Marx y Friedrich Engels.
Este clima ideológico de la “muerte del comunismo” ha llevado a que prevalezcan nociones falsas y estrechas de lo que es el marxismo. En la conciencia popular, el comunismo ha quedado reducido a la nivelación económica (igualdad en un nivel bajo de ingreso y de consumo) bajo la propiedad estatal de los recursos económicos. Por el contrario, la base material para el cumplimiento del programa marxista es la superación de la escasez económica mediante el aumento progresivo de la productividad del trabajo. Para realizarse plenamente, ello exige varias generaciones de desarrollo socialista basado en una economía colectivizada a escala mundial. Así, se desarrollará una sociedad en la que el estado (aparato coercitivo especial que defiende el orden de la clase dominante a través de destacamentos de hombres armados) se habrá extinguido, la filiación nacional habrá desaparecido y la institución de la familia —principal fuente de la opresión de la mujer— habrá sido remplazada por medios colectivos para cuidar y socializar a los niños y por la más amplia libertad en las relaciones sexuales.
El marxismo y la “naturaleza humana”
En el pasado, los intelectuales que consideraban semejante sociedad indeseable y/o imposible, no dejaban de reconocer que era eso lo que los marxistas llamaban comunismo. Por ejemplo, en El malestar en la cultura (1930), una exposición popular de su concepción del mundo, Sigmund Freud ofrece una breve crítica del comunismo. No hay evidencia de que haya estudiado las obras de Marx y Engels ni de que haya leído las de V.I. Lenin y otros líderes bolcheviques. Su comprensión (e incomprensión) del comunismo le era común a muchos intelectuales europeos y estadounidenses de su tiempo, independientemente de sus convicciones políticas.
Freud basaba su crítica del comunismo en el punto de vista de que “la tendencia agresiva es una disposición instintiva innata y autónoma del ser humano” y concluía que el proyecto comunista de una sociedad armoniosa contravenía la naturaleza humana:
“No me concierne la crítica económica del sistema comunista; no me es posible investigar si la abolición de la propiedad privada es oportuna y conveniente; pero, en cambio, puedo reconocer como vana ilusión su hipótesis psicológica. Es verdad que al abolir la propiedad privada se sustrae a la agresividad humana uno de sus instrumentos, sin duda uno muy fuerte, pero de ningún modo el más fuerte de todos. Sin embargo, nada se habrá modificado con ello en las diferencias de poderío y de influencia que la agresividad aprovecha para sus propósitos; tampoco se habrá cambiado la esencia de ésta... Si se eliminara el derecho personal a poseer bienes materiales, aún subsistirían los privilegios derivados de las relaciones sexuales, que necesariamente deben convertirse en fuente de la más intensa envidia y de la más violenta hostilidad entre los seres humanos, equiparados en todo lo restante. Si también se aboliera este privilegio, decretando la completa libertad de la vida sexual, suprimiendo, pues, la familia, célula germinal de la cultura, entonces, es verdad, sería imposible predecir qué nuevos caminos seguiría la evolución de ésta; pero cualesquiera que ellos fueren, podemos aceptar que las inagotables tendencias intrínsecas de la naturaleza humana tampoco dejarían de seguirlos”.
Freud entendía correctamente que en la visión comunista de la sociedad futura la familia se habrá extinguido y habrá una “completa libertad de la vida sexual”. La visión de Freud era incorrecta en tanto que los marxistas reconocen que la familia no puede simplemente abolirse; sus funciones necesarias, especialmente la crianza de la siguiente generación, deben ser remplazadas por medios socializados de cuidado infantil y trabajo doméstico.
Si bien Freud ya no tiene la autoridad ideológica que solía tener, la idea de que la “naturaleza humana” hace imposible un mundo comunista sigue siendo común, aunque los argumentos específicos puedan diferir. Los marxistas, en cambio, insistimos en que es la escasez material lo que da lugar a las salvajes reyertas por los recursos escasos. Es por ello que el comunismo es concebible sólo con un nivel sin precedentes de abundancia material, acompañado de un inmenso salto en el nivel cultural de la sociedad. Es la existencia de las clases, actualmente en la forma de un orden capitalista-imperialista obsoleto, lo que infesta a la sociedad humana con brutalidad y violencia. Como escribió el autor marxista Isaac Deutscher en “Sobre el hombre socialista” (1966): “utilizan el homo homini lupus [el hombre es el lobo del hombre] como grito de guerra contra el progreso y el socialismo y agitan al espantajo del eterno lupus humano en provecho del verdadero y sanguinario lupus del imperialismo contemporáneo”.
Para Freud, la “agresión innata” de las relaciones sexuales era el problema con la naturaleza humana. ¿Cuál es la realidad? La patología social asociada a lo que Freud percibía como rivalidad sexual tendría poca razón de ser en una sociedad comunal plenamente libre en la que la vida sexual fuera independiente del acceso al alimento, la vivienda, la educación y demás necesidades y comodidades cotidianas. Cuando la familia se haya extinguido junto con las clases y el estado, la crianza comunal que la remplace llevará a una nueva sicología y cultura entre la gente que crezca en esas condiciones. Los valores sociales patriarcales —“mi” mujer, “mis” hijos— se desvanecerán junto con el sistema opresivo que los genera. La relación de los niños entre sí y con las personas que les enseñan y guían serán multilaterales, complejas y dinámicas. Es la institución de la familia lo que ata al sexo y al amor a la propiedad, con todo lo que salga de la camisa de fuerza de la monogamia heterosexual considerado “pecado”.
La familia bajo el capitalismo es el principal mecanismo de la opresión de la mujer y de la juventud, atada por innumerables lazos interrelacionados con las operaciones básicas de la economía de “libre mercado”. La familia, el estado y la religión organizada conforman un tripié de opresión en el que se sostiene el orden capitalista. En los países del Tercer Mundo, el atraso y la pobreza arraigados, promovidos por la dominación imperialista, conducen a prácticas horriblemente opresivas como el velo, el precio de la novia y la mutilación genital femenina.
En las sociedades capitalistas avanzadas, como la estadounidense, podría pensarse que la gente lleva una vida complicada, más parecida a las presentadas en programas de televisión como Modern Family o Transparent que a la comedia de los años cincuenta Papá lo sabe todo. Sin embargo, las decisiones personales de la gente están constreñidas por la ley, la economía y los prejuicios de la sociedad de clases; esto es especialmente cierto en el caso de la clase obrera y los pobres. Remplazar la familia por instituciones colectivas es el aspecto más radical del programa comunista, y el que traerá los cambios más profundos y drásticos en la vida cotidiana, incluida la de los niños.
Nuestros oponentes en la izquierda y la cacería de brujas antisexo
En la actualidad, la visión de una sociedad sin la institución opresiva de la familia ya no puede hallarse en la gran mayoría de los que dicen estar por el marxismo, el socialismo o la liberación de la mujer. Hace ya décadas que los estalinistas, con su dogma antimarxista del “socialismo en un solo país”, renunciaron al entendimiento de que era necesaria una sociedad socialista global para conseguir la plena liberación humana, incluyendo la de la mujer. Una consecuencia de ello fue la rehabilitación estalinista de la opresiva familia como un pilar “socialista”. En “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer” (Spartacist [Edición en español] No. 34, noviembre de 2006), tratamos esta cuestión a profundidad.
Hoy, otros supuestos marxistas, entre ellos algunos que afirman ser trotskistas, simplemente siguen la doctrina feminista liberal (burguesa) prevaleciente en cuanto a la liberación de la mujer, apoyando implícitamente a las instituciones de la familia y el estado burgués. Un ejemplo de ello lo dan las reacciones histéricas de nuestros oponentes ante nuestra defensa de los derechos de la North American Man/Boy Love Association (Asociación Norteamericana de Amor entre Hombres y Muchachos, NAMBLA), que está por la legalización del sexo consensual entre hombres y muchachos, así como de otros perseguidos por su “depravación” sexual. La LCI se ha opuesto consistentemente a la intervención del gobierno en la vida privada y exige derogar todas las leyes contra los “crímenes sin víctimas” consensuales, como la prostitución, el consumo de drogas y la pornografía.
Los aullidos de muchos radicales y feministas contra NAMBLA expresan los “valores familiares” que impulsan los políticos e ideólogos burgueses. Durante décadas, la reacción antisexo patrocinada por el gobierno ha tomado varias formas: el prejuicio fanático antigay, una cacería de brujas contra los trabajadores de las guarderías, la prohibición de que se distribuyan entre adolescentes anticonceptivos e información sobre el control de la natalidad, y el encarcelamiento de “desviados”. Este asalto reaccionario estuvo acompañado por terrorismo extralegal, como las bombas en las clínicas de aborto. Gran parte de esta persecución busca fortalecer al estado burgués en su regulación de la población y difundir el pánico como una distracción de la verdadera brutalidad de la vida en esta sociedad retorcida, cruel, prejuiciosa y racista.
En artículos anteriores, hemos explorado algunas de las ambigüedades de la sexualidad en una sociedad donde las deformidades de la desigualdad de clase y de la opresión racial y sexual pueden producir mucho sufrimiento personal y cosas desagradables. Hemos afirmado que, mientras que el abuso infantil es un crimen horrendo y cruel, muchos encuentros sexuales ilegales son totalmente consensuales y no producen por sí mismos ningún daño. La mezcolanza deliberada de todo lo que vaya desde las caricias mutuas entre hermanos hasta la violación horrenda de un niño pequeño por parte de un adulto crea un clima social de histeria antisexo en el que los perpetradores de la violencia real contra los niños a menudo quedan impunes. Hemos señalado que las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos como el Homo sapiens claramente no encajan en la rígida monogamia heterosexual decretada por la moral burguesa.
Como medida básica de defensa frente a la persecución estatal de los jóvenes que quieren tener sexo (así sea sexting), nos oponemos a las reaccionarias leyes de la “edad de consentimiento”, con las que el estado decreta cierta edad arbitraria a partir de la cual permite el sexo, sin importarle que dicha edad cambie con el tiempo y varíe de un estado a otro en EE.UU. Al tratar esas cuestiones, nos ubicamos firmemente en oposición al estado capitalista y todos sus esfuerzos por reforzar y sostener el orden burgués explotador. Ésa es la aplicación, bajo las actuales circunstancias, de nuestra meta de la libertad sexual para todos, incluyendo a los niños y los adolescentes, en un futuro comunista. Esto tiene una importancia particular para los jóvenes adultos, de los que se espera que pasen los años que siguen a la pubertad bajo el yugo de la dependencia de sus padres. Llamamos por estipendios plenos para todos los estudiantes como parte de nuestro programa por una educación gratuita y de calidad para todos, para que los jóvenes puedan ser genuinamente independientes de sus familias.
Por el contrario, la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se niega a llamar por la abolición de las leyes de la edad de consentimiento actuales. En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [La juventud, la sexualidad y la izquierda], la dirigente de la ISO Sherry Wolf blande su pica contra el partidario de NAMBLA David Thorstad por ser “el más ardiente y añejo defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Wolf cita su propio libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation (Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT, Haymarket Books, 2009): “Un consentimiento genuino, libre de la desigualdad de poder, no puede dárselo un niño a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, las relaciones entre adultos y niños no son las de individuos iguales en lo emocional, lo físico, lo social ni lo económico. Los niños y los púberes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder para tomar decisiones realmente libres respecto a sus relaciones con adultos. Sin eso, no puede haber consentimiento genuino”.
¿“Decisiones realmente libres”? Pocas relaciones entre adultos cumplirían con esta definición de consentimiento. En los hechos, Wolf pone a los jóvenes menores de 18 años y a sus parejas a merced del estado burgués. El único principio guía para toda relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el acuerdo y entendimiento mutuo entre todas las partes involucradas— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual.
El que la ISO abandone a los jóvenes al opresivo status quo sexual refleja su acomodación a los prejuicios del orden capitalista y las actitudes atrasadas de la población en general. En última instancia, viene de la vieja oposición de la ISO a toda perspectiva de movilización revolucionaria de la clase obrera hacia la toma del poder y la creación de un estado obrero —la dictadura del proletariado— que abra el camino hacia una sociedad comunista. Para la ISO, el socialismo es más o menos la aplicación acumulada de la “democracia” a todos los sectores oprimidos, entre los cuales la clase obrera es simplemente uno más. La ISO procura presionar a los capitalistas para que reformen su sistema de explotación. Su perspectiva de la liberación de la mujer refleja la misma fe conmovedora en las fuerzas de la reforma.
Por qué los marxistas no somos feministas
Cosa interesante, en los últimos años la ISO ha estado discutiendo en las páginas de su periódico, el Socialist Worker, acerca de las teorías sobre la liberación de la mujer. Parece ser que su motivación es el deseo de abandonar su postura anterior de oposición al feminismo como una ideología burguesa, para poder adoptar activamente la etiqueta de feminista o “feminista socialista”. Por ejemplo, en una charla de la conferencia Social-ism de la ISO en 2013 (publicada en “Marxism, Feminism and the Fight for Liberation” [Marxismo, feminismo y la lucha por la liberación], socialistworker.org, 10 de julio de 2013), Abbie Bakan sugirió: “La afirmación teórica de que hay bases para un enfoque marxista coherente que esté por la ‘liberación de la mujer’, pero contra el ‘feminismo’, carece de sentido”. (Hasta marzo de ese año, Bakan había sido una destacada partidaria de los International Socialists [Socialistas Internacionales] de Canadá, primos políticos de la ISO.)
La reciente adopción teórica explícita por parte de la ISO del “feminismo socialista” no es más que otra cubierta para el mismo contenido liberal. Sin embargo, nos ofrece la oportunidad de reafirmar la vieja posición marxista respecto a la familia y enfatizar que la emancipación de la mujer es fundamental para la revolución socialista e inseparable de ella. Contra lo que dice la ideología feminista, la plena igualdad legal no basta para superar la opresión de la mujer, que está profundamente enraizada en la familia y la propiedad privada.
Como siempre hemos enfatizado, marxismo y feminismo son viejos enemigos políticos. Eso requiere una explicación. En Estados Unidos y otros lugares se ha vuelto común aplicar el término “feminista” a quienes piensan que hombres y mujeres deberían ser iguales. Sin embargo, al lidiar con la desigualdad, el feminismo acepta los confines de la sociedad capitalista existente. Como ideología, el feminismo nació a finales del siglo XIX, reflejando las aspiraciones de una capa de mujeres burguesas y pequeñoburguesas que reclamaban sus prerrogativas de clase: derecho a la propiedad y a la herencia, acceso a la educación y las profesiones, y derecho al voto. Los marxistas buscamos mucho más que esta limitada idea de “igualdad de género”.
Los marxistas reconocemos que la liberación de la mujer no puede ocurrir sin la liberación de toda la raza humana de la explotación y la opresión: ése es nuestro fin. Hace bastante más de un siglo August Bebel, el dirigente histórico del Partido Socialdemócrata de Alemania, lo explicó claramente en su libro La mujer y el socialismo (1879), un clásico marxista. Reeditada varias veces, esta obra fue leída por millones de obreros de distintas generaciones antes de la Primera Guerra Mundial. La riqueza de su visión de la emancipación de la mujer no puede hallarse en ninguno de los escritos de la ISO al respecto:
“[La mujer] elegirá para su actividad los terrenos que correspondan a sus deseos, inclinaciones y disposiciones y trabajará en las mismas condiciones que el hombre. Lo mismo que todavía será obrera práctica en cualquier oficio, durante otra parte del día será educadora, maestra, enfermera, y durante otra parte ejercitará cualquier arte o ciencia y cumplirá en una cuarta parte cualquier función administrativa”.
—La mujer y el socialismo (Ediciones de Cultura Popular, 1978)
Lo que es especialmente significativo de la descripción que hace Bebel de la naturaleza emancipadora del trabajo en la sociedad socialista es que se aplica igualmente a los hombres. Eso apunta al núcleo del motivo por el que marxismo y feminismo son mutuamente excluyentes y de hecho antagónicos. Los feministas consideran que la división básica de la sociedad es entre hombres y mujeres, mientras que los socialistas reconocemos que los obreros de ambos sexos deben luchar juntos para acabar con la opresión y la explotación que sufren por parte de la clase capitalista.
Marx desvirtuado
En su giro teórico a favor del “feminismo socialista”, la ISO está promoviendo el libro Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory (Marxismo y la opresión de la mujer: Hacia una teoría unitaria, Haymarket Books, 2013) de Lise Vogel. Publicado originalmente en 1983, el libro se reeditó como parte de la serie Historical Materialism con una introducción encomiástica de dos académicos canadienses partidarios del ultrarreformista New Socialist Group (Nuevo Grupo Socialista). Incluso hace 30 años, el medio “feminista socialista” al que se dirige Vogel ya se había disuelto en la nada. Pero, dado que Vogel pretende representar un polo marxista dentro del movimiento o corriente intelectual “socialfeminista”, hoy a la ISO le cuadra promover su libro.
En la sección introductoria del libro, Vogel se deslinda ecuánimemente tanto de los feministas no marxistas como de los marxistas no feministas. Se fija como su tarea principal analizar el carácter de la opresión de la mujer dentro de la estructura y dinámica del sistema económico capitalista. Su tratamiento de Marx y Engels es confuso, contradictorio y rimbombante. Se enfoca principalmente en la relación entre el trabajo doméstico y la reproducción generacional de la fuerza de trabajo. Para Vogel, la opresión de la mujer se reduce estrechamente al trabajo doméstico (no pagado). Afirmando explícitamente que “la categoría de ‘la familia’...es insuficiente como punto de partida analítico”, Vogel pasa por alto las cuestiones más amplias del papel de la familia en la opresión de la mujer y los niños y su importancia como sostén clave del orden capitalista. La familia sirve para atomizar a la clase obrera y propagar el individualismo burgués como barrera a la solidaridad de clase.
Su concepción estrecha de la opresión de la mujer no impide a Vogel calumniar a Engels como “determinista económico”. Simplemente deja de lado los aspectos culturales y sociales incluidos en la riqueza de los argumentos que Engels presenta en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). Para tomar un ejemplo, Vogel se queja de que Engels “no vincula claramente el desarrollo de una esfera especial relacionada a la reproducción de la fuerza de trabajo con el surgimiento de la sociedad de clases o quizá la sociedad capitalista”. Aparentemente, esto significa que Engels no muestra cómo el surgimiento de la sociedad de clases llegó a pesar sobre el papel de la mujer en la crianza de los hijos. Esto simplemente no es verdad.
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, Engels describe cómo la familia se originó en el neolítico cuando la sociedad se dividió en clases por vez primera. Apoyándose en la información disponible en aquella época, Engels se basó mucho en el trabajo pionero de Lewis Henry Morgan entre los iroqueses del norte del estado de Nueva York para entender las sociedades primitivas sin clases. Engels describió cómo la invención de la agricultura creó un excedente social que permitió, por primera vez, el desarrollo de una clase dominante ociosa que vivía del trabajo ajeno. La familia, específicamente la monogamia de la mujer, fue necesaria para asegurar la transmisión ordenada de la propiedad y el poder a los herederos del patriarca, la siguiente generación de la clase dominante. Si bien es mucho lo que se ha descubierto sobre las primeras etapas de la sociedad humana desde tiempos de Engels, su entendimiento fundamental ha resistido la prueba del tiempo.
Vogel no analiza la función social de la familia para la clase obrera bajo el capitalismo, donde sirve para criar a la siguiente generación de esclavos asalariados. En El capital, Marx explicó que el costo de la fuerza de trabajo está determinado por el costo de manutención y reproducción del obrero: sus gastos cotidianos, su capacitación y el sostén de su pareja y sus hijos. Para aumentar la ganancia, los capitalistas buscan bajar el costo del trabajo: no sólo de los salarios que pagan a los bolsillos de los obreros, sino también de los servicios como la educación y la salud públicas, que son necesarios para la manutención del proletariado.
El feminismo a veces critica algunos aspectos de la familia, pero en general sólo para quejarse de los “roles de género”, como si el problema fuera una discusión sobre el estilo de vida respecto a quién debe lavar los platos o darle al bebé su mamila. El problema es la institución de la familia, que integra a la gente a la sociedad desde la infancia de manera que acate ciertas normas, respete a la autoridad y desarrolle los hábitos de obediencia y deferencia que son tan útiles a la obtención de ganancias por parte de los capitalistas. La familia le es invaluable a la burguesía como reserva de pequeña propiedad privada y en algunos casos de pequeña producción, operando como freno ideológico a la conciencia social. Vogel pasa por alto estas cuestiones y se enfoca estrictamente en el “trabajo doméstico” no pagado de la mujer.
El fin último
La posición de Vogel es incluso más débil en lo que toca al fin último de la liberación de la mujer. Esto se ve especialmente en lo que no dice. Vogel divorcia la emancipación de la mujer de la superación de la escasez económica y del remplazo del trabajo enajenado —tanto en la fábrica como en el hogar— por el trabajo creativo y gratificante. Tanto el fin último de una sociedad comunista como los medios básicos para lograrlo quedan fuera de los confines intelectuales del “feminismo socialista” de Vogel.
Cuando Marx y Engels explicaron que suscribían un entendimiento materialista de la sociedad y del cambio social, no se referían sólo al capitalismo y las sociedades de clase anteriores (como el feudalismo). También proporcionaron un entendimiento materialista de la futura sociedad sin clases. De hecho, ésa era su diferencia fundamental con las principales corrientes socialistas de principios del siglo XIX —los owenistas, fourieristas y saint-simonianos— como las resumió Engels en Del socialismo utópico al socialismo científico (originalmente parte de su polémica de 1878, Anti-Dühring). Marx y Engels reconocían que una sociedad socialista —entendida como la etapa inicial del comunismo— requeriría un nivel de productividad del trabajo muy superior incluso a la de los países capitalistas más avanzados de hoy. Esto se logrará mediante una expansión continua del conocimiento científico y su aplicación tecnológica.
Vogel no comparte esa concepción. Esto queda particularmente claro en su análisis de los primeros años de la Rusia soviética. Expresando un gran aprecio del entendimiento que tenía Lenin de la opresión de la mujer y de su compromiso por superarla, cita con aprobación un discurso de 1919, “Las tareas del movimiento obrero femenino en la República Soviética”:
“Todas ustedes saben que incluso cuando las mujeres gozan de plenos derechos, en la práctica siguen esclavizadas, porque todas las tareas domésticas pesan sobre ellas. En la mayoría de los casos las tareas domésticas son el trabajo más improductivo, más embrutecedor y más arduo que pueda hacer una mujer. Es un trabajo extraordinariamente mezquino y no incluye nada que de algún modo pueda contribuir al desarrollo de la mujer.
“En la prosecución del ideal socialista, queremos luchar por la realización total del socialismo, y se abre aquí un amplio campo de acción para la mujer. Realizamos ahora serios preparativos a fin de desbrozar el terreno para la construcción del socialismo, pero la construcción del socialismo comenzará sólo cuando hayamos logrado la completa igualdad de la mujer, y cuando acometamos las nuevas tareas junto con la mujer, que habrá sido liberada del trabajo mezquino, embrutecedor, improductivo”.
Vogel presenta equivocadamente a Lenin como una voz solitaria clamando en el desierto e implica que el principal obstáculo para superar la opresión de la mujer en los primeros años de la Rusia soviética era ideológico: las generalizadas actitudes patriarcales entre los hombres de la clase obrera y el campesinado combinadas con una supuesta indiferencia por la liberación de la mujer entre los cuadros, mayoritariamente varones, del Partido Bolchevique. Vogel escribe:
“Los señalamientos de Lenin respecto al machismo nunca tomaron forma programática, y la campaña contra el atraso ideológico masculino nunca pasó de ser un tema menor en la práctica bolchevique. Sin embargo, sus observaciones sobre el problema representaron una admisión extremadamente inusual de la seriedad del mismo... Las contribuciones teóricas de Lenin no lograron dejar una impresión duradera”.
De hecho, el gobierno soviético realizó enormes esfuerzos para aliviar a la mujer obrera de la carga del trabajo doméstico y la crianza de niños mediante el establecimiento de cocinas comunales, lavanderías, guarderías, etc. Tanto los bolcheviques como la Internacional Comunista establecieron departamentos especiales para el trabajo entre las mujeres. Durante los primeros años del estado obrero soviético, el Zhenotdel estuvo activo tanto en las regiones europeas como en las del Asia Central.
Los límites de las medidas liberadoras del gobierno comunista bajo V.I. Lenin y León Trotsky no fueron ideológicos, sino producto de condiciones objetivas: la pobreza de recursos materiales, agravada por años de guerra imperialista y guerra civil. En un ensayo de 1923 titulado “De la vieja a la nueva familia”, incluido en la compilación de 1924 Problemas de la vida cotidiana (una obra que Vogel no menciona siquiera), Trotsky explicó:
“En principio, la preparación material de las condiciones para un nuevo modo de vida y una nueva familia no puede separarse tampoco del trabajo de la construcción socialista. El estado de los trabajadores necesita mayor prosperidad con el fin de que le sea posible tomar seriamente en sus manos la educación pública de los niños y aliviar asimismo a la familia de los cuidados de la limpieza y la cocina. La socialización de la familia, del manejo de la casa y de la educación de los niños no será posible sin una notable mejoría de toda nuestra economía. Necesitamos una mayor proporción de formas económicas socialistas. Sólo bajo tales condiciones, podremos liberar a la familia de las funciones y cuidados que actualmente la oprimen y desintegran. El lavado debe estar a cargo de una lavandería pública, la alimentación a cargo de comedores públicos, la confección del vestido debe realizarse en los talleres. Los niños deben ser educados por excelentes maestros pagados por el estado y que tengan una real vocación para su trabajo”.
La escasez material fue fuente de otro ámbito importante de desigualdad entre los hombres y las mujeres en los primeros años de la Rusia soviética (y por extensión en todo estado obrero económicamente atrasado). Se trata de la escasez de la mano de obra altamente calificada que requiere conocimientos y capacidades técnicas avanzados. A los obreros industriales calificados y los miembros de la intelectualidad técnica (ingenieros, arquitectos, etc.) había que pagarles salarios más altos que a los obreros no calificados, aunque la diferencia era mucho menor que en los países capitalistas. Este sector mejor pagado de la fuerza de trabajo, heredado del pequeño sector capitalista moderno de la Rusia zarista, era predominantemente masculino. Aunque se hicieron esfuerzos dirigidos a corregir esto, al joven estado obrero le faltaban los recursos materiales para educar y entrenar a las mujeres para que se volvieran maquinistas e ingenieras en cantidades suficientes a fin de superar el predominio masculino del trabajo calificado.
El libro de Vogel concluye con una proyección de cómo será la transición al comunismo tras el derrocamiento del capitalismo:
“Ante la terrible realidad de la opresión de la mujer, los socialistas utópicos del siglo XIX llamaron por la abolición de la familia. Todavía hoy, su drástica exigencia sigue teniendo adeptos entre los socialistas. En cambio, el materialismo histórico plantea la difícil cuestión de reducir y redistribuir simultáneamente el trabajo doméstico conforme éste se va transformando en un componente integral de la producción social en la sociedad comunista. Así como en la transición socialista ‘el estado no es “abolido”, sino que se extingue’, así también el trabajo doméstico debe extinguirse. Por lo tanto, durante la transición al comunismo una administración adecuada del trabajo doméstico y el trabajo femenino será un problema clave de la sociedad socialista, pues sólo sobre esta base pueden establecerse y conservarse las condiciones económicas, políticas e ideológicas de la verdadera liberación de la mujer. En el proceso, la familia, en su forma histórica particular como una unidad social basada en el parentesco para la reproducción de fuerza de trabajo explotable en la sociedad de clases, también se extinguirá, y con ella tanto las relaciones familiares patriarcales como la opresión de la mujer” [énfasis en el original].
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
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2016.06.07 04:08 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 1 - 2 ) (Mayo de 2016)

https://archive.is/7HsFd
Espartaco No. 45 Mayo de 2016
En la Declaración de principios y algunos elementos de programa, la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista) expone nuestra tarea de “construir partidos leninistas como secciones nacionales de una internacional centralista-democrática cuyo propósito es dirigir a la clase obrera a la victoria mediante revoluciones socialistas a través del mundo” (Spartacist [Edición en español] No. 29, agosto de 1998). Sólo mediante la toma del poder podrá el proletariado acabar con el capitalismo como sistema y abrir el camino hacia un mundo sin explotación ni opresión. Crucial para esta perspectiva es la lucha por la emancipación de la mujer, cuya opresión se remonta al comienzo de la propiedad privada y no podrá ser eliminada sin la abolición de la sociedad de clases.
La Declaración explica que nuestra meta en última instancia es la creación de una sociedad nueva, una sociedad comunista:
“La victoria del proletariado a escala mundial pondría una abundancia material inimaginable al servicio de las necesidades humanas, sentaría las bases para la eliminación de las clases sociales y la erradicación de la desigualdad social basada en el sexo, y la abolición misma del significado social de la raza, nacionalidad o etnia. Por primera vez, la humanidad tomará las riendas de la historia y controlará su propia creación, la sociedad, llevando a una emancipación jamás imaginada del potencial humano, y a una ola monumental de avance de la civilización. Sólo entonces será posible realizar el desarrollo libre de cada individuo como la condición para el desarro- llo libre de todos”.
La mayoría de las organizaciones que se hacían llamar marxistas solían aceptar la meta de una sociedad comunista, aunque no coincidieran en nada más. Pero desde el colapso de la Unión Soviética en 1991-1992 esto ya no es así. Sólo la LCI se adhiere a la perspectiva del comunismo mundial que expusieron por primera vez Karl Marx y Friedrich Engels.
Este clima ideológico de la “muerte del comunismo” ha llevado a que prevalezcan nociones falsas y estrechas de lo que es el marxismo. En la conciencia popular, el comunismo ha quedado reducido a la nivelación económica (igualdad en un nivel bajo de ingreso y de consumo) bajo la propiedad estatal de los recursos económicos. Por el contrario, la base material para el cumplimiento del programa marxista es la superación de la escasez económica mediante el aumento progresivo de la productividad del trabajo. Para realizarse plenamente, ello exige varias generaciones de desarrollo socialista basado en una economía colectivizada a escala mundial. Así, se desarrollará una sociedad en la que el estado (aparato coercitivo especial que defiende el orden de la clase dominante a través de destacamentos de hombres armados) se habrá extinguido, la filiación nacional habrá desaparecido y la institución de la familia —principal fuente de la opresión de la mujer— habrá sido remplazada por medios colectivos para cuidar y socializar a los niños y por la más amplia libertad en las relaciones sexuales.
El marxismo y la “naturaleza humana”
En el pasado, los intelectuales que consideraban semejante sociedad indeseable y/o imposible, no dejaban de reconocer que era eso lo que los marxistas llamaban comunismo. Por ejemplo, en El malestar en la cultura (1930), una exposición popular de su concepción del mundo, Sigmund Freud ofrece una breve crítica del comunismo. No hay evidencia de que haya estudiado las obras de Marx y Engels ni de que haya leído las de V.I. Lenin y otros líderes bolcheviques. Su comprensión (e incomprensión) del comunismo le era común a muchos intelectuales europeos y estadounidenses de su tiempo, independientemente de sus convicciones políticas.
Freud basaba su crítica del comunismo en el punto de vista de que “la tendencia agresiva es una disposición instintiva innata y autónoma del ser humano” y concluía que el proyecto comunista de una sociedad armoniosa contravenía la naturaleza humana:
“No me concierne la crítica económica del sistema comunista; no me es posible investigar si la abolición de la propiedad privada es oportuna y conveniente; pero, en cambio, puedo reconocer como vana ilusión su hipótesis psicológica. Es verdad que al abolir la propiedad privada se sustrae a la agresividad humana uno de sus instrumentos, sin duda uno muy fuerte, pero de ningún modo el más fuerte de todos. Sin embargo, nada se habrá modificado con ello en las diferencias de poderío y de influencia que la agresividad aprovecha para sus propósitos; tampoco se habrá cambiado la esencia de ésta... Si se eliminara el derecho personal a poseer bienes materiales, aún subsistirían los privilegios derivados de las relaciones sexuales, que necesariamente deben convertirse en fuente de la más intensa envidia y de la más violenta hostilidad entre los seres humanos, equiparados en todo lo restante. Si también se aboliera este privilegio, decretando la completa libertad de la vida sexual, suprimiendo, pues, la familia, célula germinal de la cultura, entonces, es verdad, sería imposible predecir qué nuevos caminos seguiría la evolución de ésta; pero cualesquiera que ellos fueren, podemos aceptar que las inagotables tendencias intrínsecas de la naturaleza humana tampoco dejarían de seguirlos”.
Freud entendía correctamente que en la visión comunista de la sociedad futura la familia se habrá extinguido y habrá una “completa libertad de la vida sexual”. La visión de Freud era incorrecta en tanto que los marxistas reconocen que la familia no puede simplemente abolirse; sus funciones necesarias, especialmente la crianza de la siguiente generación, deben ser remplazadas por medios socializados de cuidado infantil y trabajo doméstico.
Si bien Freud ya no tiene la autoridad ideológica que solía tener, la idea de que la “naturaleza humana” hace imposible un mundo comunista sigue siendo común, aunque los argumentos específicos puedan diferir. Los marxistas, en cambio, insistimos en que es la escasez material lo que da lugar a las salvajes reyertas por los recursos escasos. Es por ello que el comunismo es concebible sólo con un nivel sin precedentes de abundancia material, acompañado de un inmenso salto en el nivel cultural de la sociedad. Es la existencia de las clases, actualmente en la forma de un orden capitalista-imperialista obsoleto, lo que infesta a la sociedad humana con brutalidad y violencia. Como escribió el autor marxista Isaac Deutscher en “Sobre el hombre socialista” (1966): “utilizan el homo homini lupus [el hombre es el lobo del hombre] como grito de guerra contra el progreso y el socialismo y agitan al espantajo del eterno lupus humano en provecho del verdadero y sanguinario lupus del imperialismo contemporáneo”.
Para Freud, la “agresión innata” de las relaciones sexuales era el problema con la naturaleza humana. ¿Cuál es la realidad? La patología social asociada a lo que Freud percibía como rivalidad sexual tendría poca razón de ser en una sociedad comunal plenamente libre en la que la vida sexual fuera independiente del acceso al alimento, la vivienda, la educación y demás necesidades y comodidades cotidianas. Cuando la familia se haya extinguido junto con las clases y el estado, la crianza comunal que la remplace llevará a una nueva sicología y cultura entre la gente que crezca en esas condiciones. Los valores sociales patriarcales —“mi” mujer, “mis” hijos— se desvanecerán junto con el sistema opresivo que los genera. La relación de los niños entre sí y con las personas que les enseñan y guían serán multilaterales, complejas y dinámicas. Es la institución de la familia lo que ata al sexo y al amor a la propiedad, con todo lo que salga de la camisa de fuerza de la monogamia heterosexual considerado “pecado”.
La familia bajo el capitalismo es el principal mecanismo de la opresión de la mujer y de la juventud, atada por innumerables lazos interrelacionados con las operaciones básicas de la economía de “libre mercado”. La familia, el estado y la religión organizada conforman un tripié de opresión en el que se sostiene el orden capitalista. En los países del Tercer Mundo, el atraso y la pobreza arraigados, promovidos por la dominación imperialista, conducen a prácticas horriblemente opresivas como el velo, el precio de la novia y la mutilación genital femenina.
En las sociedades capitalistas avanzadas, como la estadounidense, podría pensarse que la gente lleva una vida complicada, más parecida a las presentadas en programas de televisión como Modern Family o Transparent que a la comedia de los años cincuenta Papá lo sabe todo. Sin embargo, las decisiones personales de la gente están constreñidas por la ley, la economía y los prejuicios de la sociedad de clases; esto es especialmente cierto en el caso de la clase obrera y los pobres. Remplazar la familia por instituciones colectivas es el aspecto más radical del programa comunista, y el que traerá los cambios más profundos y drásticos en la vida cotidiana, incluida la de los niños.
Nuestros oponentes en la izquierda y la cacería de brujas antisexo
En la actualidad, la visión de una sociedad sin la institución opresiva de la familia ya no puede hallarse en la gran mayoría de los que dicen estar por el marxismo, el socialismo o la liberación de la mujer. Hace ya décadas que los estalinistas, con su dogma antimarxista del “socialismo en un solo país”, renunciaron al entendimiento de que era necesaria una sociedad socialista global para conseguir la plena liberación humana, incluyendo la de la mujer. Una consecuencia de ello fue la rehabilitación estalinista de la opresiva familia como un pilar “socialista”. En “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer” (Spartacist [Edición en español] No. 34, noviembre de 2006), tratamos esta cuestión a profundidad.
Hoy, otros supuestos marxistas, entre ellos algunos que afirman ser trotskistas, simplemente siguen la doctrina feminista liberal (burguesa) prevaleciente en cuanto a la liberación de la mujer, apoyando implícitamente a las instituciones de la familia y el estado burgués. Un ejemplo de ello lo dan las reacciones histéricas de nuestros oponentes ante nuestra defensa de los derechos de la North American Man/Boy Love Association (Asociación Norteamericana de Amor entre Hombres y Muchachos, NAMBLA), que está por la legalización del sexo consensual entre hombres y muchachos, así como de otros perseguidos por su “depravación” sexual. La LCI se ha opuesto consistentemente a la intervención del gobierno en la vida privada y exige derogar todas las leyes contra los “crímenes sin víctimas” consensuales, como la prostitución, el consumo de drogas y la pornografía.
Los aullidos de muchos radicales y feministas contra NAMBLA expresan los “valores familiares” que impulsan los políticos e ideólogos burgueses. Durante décadas, la reacción antisexo patrocinada por el gobierno ha tomado varias formas: el prejuicio fanático antigay, una cacería de brujas contra los trabajadores de las guarderías, la prohibición de que se distribuyan entre adolescentes anticonceptivos e información sobre el control de la natalidad, y el encarcelamiento de “desviados”. Este asalto reaccionario estuvo acompañado por terrorismo extralegal, como las bombas en las clínicas de aborto. Gran parte de esta persecución busca fortalecer al estado burgués en su regulación de la población y difundir el pánico como una distracción de la verdadera brutalidad de la vida en esta sociedad retorcida, cruel, prejuiciosa y racista.
En artículos anteriores, hemos explorado algunas de las ambigüedades de la sexualidad en una sociedad donde las deformidades de la desigualdad de clase y de la opresión racial y sexual pueden producir mucho sufrimiento personal y cosas desagradables. Hemos afirmado que, mientras que el abuso infantil es un crimen horrendo y cruel, muchos encuentros sexuales ilegales son totalmente consensuales y no producen por sí mismos ningún daño. La mezcolanza deliberada de todo lo que vaya desde las caricias mutuas entre hermanos hasta la violación horrenda de un niño pequeño por parte de un adulto crea un clima social de histeria antisexo en el que los perpetradores de la violencia real contra los niños a menudo quedan impunes. Hemos señalado que las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos como el Homo sapiens claramente no encajan en la rígida monogamia heterosexual decretada por la moral burguesa.
Como medida básica de defensa frente a la persecución estatal de los jóvenes que quieren tener sexo (así sea sexting), nos oponemos a las reaccionarias leyes de la “edad de consentimiento”, con las que el estado decreta cierta edad arbitraria a partir de la cual permite el sexo, sin importarle que dicha edad cambie con el tiempo y varíe de un estado a otro en EE.UU. Al tratar esas cuestiones, nos ubicamos firmemente en oposición al estado capitalista y todos sus esfuerzos por reforzar y sostener el orden burgués explotador. Ésa es la aplicación, bajo las actuales circunstancias, de nuestra meta de la libertad sexual para todos, incluyendo a los niños y los adolescentes, en un futuro comunista. Esto tiene una importancia particular para los jóvenes adultos, de los que se espera que pasen los años que siguen a la pubertad bajo el yugo de la dependencia de sus padres. Llamamos por estipendios plenos para todos los estudiantes como parte de nuestro programa por una educación gratuita y de calidad para todos, para que los jóvenes puedan ser genuinamente independientes de sus familias.
Por el contrario, la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se niega a llamar por la abolición de las leyes de la edad de consentimiento actuales. En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [La juventud, la sexualidad y la izquierda], la dirigente de la ISO Sherry Wolf blande su pica contra el partidario de NAMBLA David Thorstad por ser “el más ardiente y añejo defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Wolf cita su propio libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation (Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT, Haymarket Books, 2009): “Un consentimiento genuino, libre de la desigualdad de poder, no puede dárselo un niño a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, las relaciones entre adultos y niños no son las de individuos iguales en lo emocional, lo físico, lo social ni lo económico. Los niños y los púberes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder para tomar decisiones realmente libres respecto a sus relaciones con adultos. Sin eso, no puede haber consentimiento genuino”.
¿“Decisiones realmente libres”? Pocas relaciones entre adultos cumplirían con esta definición de consentimiento. En los hechos, Wolf pone a los jóvenes menores de 18 años y a sus parejas a merced del estado burgués. El único principio guía para toda relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el acuerdo y entendimiento mutuo entre todas las partes involucradas— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual.
El que la ISO abandone a los jóvenes al opresivo status quo sexual refleja su acomodación a los prejuicios del orden capitalista y las actitudes atrasadas de la población en general. En última instancia, viene de la vieja oposición de la ISO a toda perspectiva de movilización revolucionaria de la clase obrera hacia la toma del poder y la creación de un estado obrero —la dictadura del proletariado— que abra el camino hacia una sociedad comunista. Para la ISO, el socialismo es más o menos la aplicación acumulada de la “democracia” a todos los sectores oprimidos, entre los cuales la clase obrera es simplemente uno más. La ISO procura presionar a los capitalistas para que reformen su sistema de explotación. Su perspectiva de la liberación de la mujer refleja la misma fe conmovedora en las fuerzas de la reforma.
Por qué los marxistas no somos feministas
Cosa interesante, en los últimos años la ISO ha estado discutiendo en las páginas de su periódico, el Socialist Worker, acerca de las teorías sobre la liberación de la mujer. Parece ser que su motivación es el deseo de abandonar su postura anterior de oposición al feminismo como una ideología burguesa, para poder adoptar activamente la etiqueta de feminista o “feminista socialista”. Por ejemplo, en una charla de la conferencia Social-ism de la ISO en 2013 (publicada en “Marxism, Feminism and the Fight for Liberation” [Marxismo, feminismo y la lucha por la liberación], socialistworker.org, 10 de julio de 2013), Abbie Bakan sugirió: “La afirmación teórica de que hay bases para un enfoque marxista coherente que esté por la ‘liberación de la mujer’, pero contra el ‘feminismo’, carece de sentido”. (Hasta marzo de ese año, Bakan había sido una destacada partidaria de los International Socialists [Socialistas Internacionales] de Canadá, primos políticos de la ISO.)
La reciente adopción teórica explícita por parte de la ISO del “feminismo socialista” no es más que otra cubierta para el mismo contenido liberal. Sin embargo, nos ofrece la oportunidad de reafirmar la vieja posición marxista respecto a la familia y enfatizar que la emancipación de la mujer es fundamental para la revolución socialista e inseparable de ella. Contra lo que dice la ideología feminista, la plena igualdad legal no basta para superar la opresión de la mujer, que está profundamente enraizada en la familia y la propiedad privada.
Como siempre hemos enfatizado, marxismo y feminismo son viejos enemigos políticos. Eso requiere una explicación. En Estados Unidos y otros lugares se ha vuelto común aplicar el término “feminista” a quienes piensan que hombres y mujeres deberían ser iguales. Sin embargo, al lidiar con la desigualdad, el feminismo acepta los confines de la sociedad capitalista existente. Como ideología, el feminismo nació a finales del siglo XIX, reflejando las aspiraciones de una capa de mujeres burguesas y pequeñoburguesas que reclamaban sus prerrogativas de clase: derecho a la propiedad y a la herencia, acceso a la educación y las profesiones, y derecho al voto. Los marxistas buscamos mucho más que esta limitada idea de “igualdad de género”.
Los marxistas reconocemos que la liberación de la mujer no puede ocurrir sin la liberación de toda la raza humana de la explotación y la opresión: ése es nuestro fin. Hace bastante más de un siglo August Bebel, el dirigente histórico del Partido Socialdemócrata de Alemania, lo explicó claramente en su libro La mujer y el socialismo (1879), un clásico marxista. Reeditada varias veces, esta obra fue leída por millones de obreros de distintas generaciones antes de la Primera Guerra Mundial. La riqueza de su visión de la emancipación de la mujer no puede hallarse en ninguno de los escritos de la ISO al respecto:
“[La mujer] elegirá para su actividad los terrenos que correspondan a sus deseos, inclinaciones y disposiciones y trabajará en las mismas condiciones que el hombre. Lo mismo que todavía será obrera práctica en cualquier oficio, durante otra parte del día será educadora, maestra, enfermera, y durante otra parte ejercitará cualquier arte o ciencia y cumplirá en una cuarta parte cualquier función administrativa”.
—La mujer y el socialismo (Ediciones de Cultura Popular, 1978)
Lo que es especialmente significativo de la descripción que hace Bebel de la naturaleza emancipadora del trabajo en la sociedad socialista es que se aplica igualmente a los hombres. Eso apunta al núcleo del motivo por el que marxismo y feminismo son mutuamente excluyentes y de hecho antagónicos. Los feministas consideran que la división básica de la sociedad es entre hombres y mujeres, mientras que los socialistas reconocemos que los obreros de ambos sexos deben luchar juntos para acabar con la opresión y la explotación que sufren por parte de la clase capitalista.
Marx desvirtuado
En su giro teórico a favor del “feminismo socialista”, la ISO está promoviendo el libro Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory (Marxismo y la opresión de la mujer: Hacia una teoría unitaria, Haymarket Books, 2013) de Lise Vogel. Publicado originalmente en 1983, el libro se reeditó como parte de la serie Historical Materialism con una introducción encomiástica de dos académicos canadienses partidarios del ultrarreformista New Socialist Group (Nuevo Grupo Socialista). Incluso hace 30 años, el medio “feminista socialista” al que se dirige Vogel ya se había disuelto en la nada. Pero, dado que Vogel pretende representar un polo marxista dentro del movimiento o corriente intelectual “socialfeminista”, hoy a la ISO le cuadra promover su libro.
En la sección introductoria del libro, Vogel se deslinda ecuánimemente tanto de los feministas no marxistas como de los marxistas no feministas. Se fija como su tarea principal analizar el carácter de la opresión de la mujer dentro de la estructura y dinámica del sistema económico capitalista. Su tratamiento de Marx y Engels es confuso, contradictorio y rimbombante. Se enfoca principalmente en la relación entre el trabajo doméstico y la reproducción generacional de la fuerza de trabajo. Para Vogel, la opresión de la mujer se reduce estrechamente al trabajo doméstico (no pagado). Afirmando explícitamente que “la categoría de ‘la familia’...es insuficiente como punto de partida analítico”, Vogel pasa por alto las cuestiones más amplias del papel de la familia en la opresión de la mujer y los niños y su importancia como sostén clave del orden capitalista. La familia sirve para atomizar a la clase obrera y propagar el individualismo burgués como barrera a la solidaridad de clase.
Su concepción estrecha de la opresión de la mujer no impide a Vogel calumniar a Engels como “determinista económico”. Simplemente deja de lado los aspectos culturales y sociales incluidos en la riqueza de los argumentos que Engels presenta en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). Para tomar un ejemplo, Vogel se queja de que Engels “no vincula claramente el desarrollo de una esfera especial relacionada a la reproducción de la fuerza de trabajo con el surgimiento de la sociedad de clases o quizá la sociedad capitalista”. Aparentemente, esto significa que Engels no muestra cómo el surgimiento de la sociedad de clases llegó a pesar sobre el papel de la mujer en la crianza de los hijos. Esto simplemente no es verdad.
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, Engels describe cómo la familia se originó en el neolítico cuando la sociedad se dividió en clases por vez primera. Apoyándose en la información disponible en aquella época, Engels se basó mucho en el trabajo pionero de Lewis Henry Morgan entre los iroqueses del norte del estado de Nueva York para entender las sociedades primitivas sin clases. Engels describió cómo la invención de la agricultura creó un excedente social que permitió, por primera vez, el desarrollo de una clase dominante ociosa que vivía del trabajo ajeno. La familia, específicamente la monogamia de la mujer, fue necesaria para asegurar la transmisión ordenada de la propiedad y el poder a los herederos del patriarca, la siguiente generación de la clase dominante. Si bien es mucho lo que se ha descubierto sobre las primeras etapas de la sociedad humana desde tiempos de Engels, su entendimiento fundamental ha resistido la prueba del tiempo.
Vogel no analiza la función social de la familia para la clase obrera bajo el capitalismo, donde sirve para criar a la siguiente generación de esclavos asalariados. En El capital, Marx explicó que el costo de la fuerza de trabajo está determinado por el costo de manutención y reproducción del obrero: sus gastos cotidianos, su capacitación y el sostén de su pareja y sus hijos. Para aumentar la ganancia, los capitalistas buscan bajar el costo del trabajo: no sólo de los salarios que pagan a los bolsillos de los obreros, sino también de los servicios como la educación y la salud públicas, que son necesarios para la manutención del proletariado.
El feminismo a veces critica algunos aspectos de la familia, pero en general sólo para quejarse de los “roles de género”, como si el problema fuera una discusión sobre el estilo de vida respecto a quién debe lavar los platos o darle al bebé su mamila. El problema es la institución de la familia, que integra a la gente a la sociedad desde la infancia de manera que acate ciertas normas, respete a la autoridad y desarrolle los hábitos de obediencia y deferencia que son tan útiles a la obtención de ganancias por parte de los capitalistas. La familia le es invaluable a la burguesía como reserva de pequeña propiedad privada y en algunos casos de pequeña producción, operando como freno ideológico a la conciencia social. Vogel pasa por alto estas cuestiones y se enfoca estrictamente en el “trabajo doméstico” no pagado de la mujer.
El fin último
La posición de Vogel es incluso más débil en lo que toca al fin último de la liberación de la mujer. Esto se ve especialmente en lo que no dice. Vogel divorcia la emancipación de la mujer de la superación de la escasez económica y del remplazo del trabajo enajenado —tanto en la fábrica como en el hogar— por el trabajo creativo y gratificante. Tanto el fin último de una sociedad comunista como los medios básicos para lograrlo quedan fuera de los confines intelectuales del “feminismo socialista” de Vogel.
Cuando Marx y Engels explicaron que suscribían un entendimiento materialista de la sociedad y del cambio social, no se referían sólo al capitalismo y las sociedades de clase anteriores (como el feudalismo). También proporcionaron un entendimiento materialista de la futura sociedad sin clases. De hecho, ésa era su diferencia fundamental con las principales corrientes socialistas de principios del siglo XIX —los owenistas, fourieristas y saint-simonianos— como las resumió Engels en Del socialismo utópico al socialismo científico (originalmente parte de su polémica de 1878, Anti-Dühring). Marx y Engels reconocían que una sociedad socialista —entendida como la etapa inicial del comunismo— requeriría un nivel de productividad del trabajo muy superior incluso a la de los países capitalistas más avanzados de hoy. Esto se logrará mediante una expansión continua del conocimiento científico y su aplicación tecnológica.
Vogel no comparte esa concepción. Esto queda particularmente claro en su análisis de los primeros años de la Rusia soviética. Expresando un gran aprecio del entendimiento que tenía Lenin de la opresión de la mujer y de su compromiso por superarla, cita con aprobación un discurso de 1919, “Las tareas del movimiento obrero femenino en la República Soviética”:
“Todas ustedes saben que incluso cuando las mujeres gozan de plenos derechos, en la práctica siguen esclavizadas, porque todas las tareas domésticas pesan sobre ellas. En la mayoría de los casos las tareas domésticas son el trabajo más improductivo, más embrutecedor y más arduo que pueda hacer una mujer. Es un trabajo extraordinariamente mezquino y no incluye nada que de algún modo pueda contribuir al desarrollo de la mujer.
“En la prosecución del ideal socialista, queremos luchar por la realización total del socialismo, y se abre aquí un amplio campo de acción para la mujer. Realizamos ahora serios preparativos a fin de desbrozar el terreno para la construcción del socialismo, pero la construcción del socialismo comenzará sólo cuando hayamos logrado la completa igualdad de la mujer, y cuando acometamos las nuevas tareas junto con la mujer, que habrá sido liberada del trabajo mezquino, embrutecedor, improductivo”.
Vogel presenta equivocadamente a Lenin como una voz solitaria clamando en el desierto e implica que el principal obstáculo para superar la opresión de la mujer en los primeros años de la Rusia soviética era ideológico: las generalizadas actitudes patriarcales entre los hombres de la clase obrera y el campesinado combinadas con una supuesta indiferencia por la liberación de la mujer entre los cuadros, mayoritariamente varones, del Partido Bolchevique. Vogel escribe:
“Los señalamientos de Lenin respecto al machismo nunca tomaron forma programática, y la campaña contra el atraso ideológico masculino nunca pasó de ser un tema menor en la práctica bolchevique. Sin embargo, sus observaciones sobre el problema representaron una admisión extremadamente inusual de la seriedad del mismo... Las contribuciones teóricas de Lenin no lograron dejar una impresión duradera”.
De hecho, el gobierno soviético realizó enormes esfuerzos para aliviar a la mujer obrera de la carga del trabajo doméstico y la crianza de niños mediante el establecimiento de cocinas comunales, lavanderías, guarderías, etc. Tanto los bolcheviques como la Internacional Comunista establecieron departamentos especiales para el trabajo entre las mujeres. Durante los primeros años del estado obrero soviético, el Zhenotdel estuvo activo tanto en las regiones europeas como en las del Asia Central.
Los límites de las medidas liberadoras del gobierno comunista bajo V.I. Lenin y León Trotsky no fueron ideológicos, sino producto de condiciones objetivas: la pobreza de recursos materiales, agravada por años de guerra imperialista y guerra civil. En un ensayo de 1923 titulado “De la vieja a la nueva familia”, incluido en la compilación de 1924 Problemas de la vida cotidiana (una obra que Vogel no menciona siquiera), Trotsky explicó:
“En principio, la preparación material de las condiciones para un nuevo modo de vida y una nueva familia no puede separarse tampoco del trabajo de la construcción socialista. El estado de los trabajadores necesita mayor prosperidad con el fin de que le sea posible tomar seriamente en sus manos la educación pública de los niños y aliviar asimismo a la familia de los cuidados de la limpieza y la cocina. La socialización de la familia, del manejo de la casa y de la educación de los niños no será posible sin una notable mejoría de toda nuestra economía. Necesitamos una mayor proporción de formas económicas socialistas. Sólo bajo tales condiciones, podremos liberar a la familia de las funciones y cuidados que actualmente la oprimen y desintegran. El lavado debe estar a cargo de una lavandería pública, la alimentación a cargo de comedores públicos, la confección del vestido debe realizarse en los talleres. Los niños deben ser educados por excelentes maestros pagados por el estado y que tengan una real vocación para su trabajo”.
La escasez material fue fuente de otro ámbito importante de desigualdad entre los hombres y las mujeres en los primeros años de la Rusia soviética (y por extensión en todo estado obrero económicamente atrasado). Se trata de la escasez de la mano de obra altamente calificada que requiere conocimientos y capacidades técnicas avanzados. A los obreros industriales calificados y los miembros de la intelectualidad técnica (ingenieros, arquitectos, etc.) había que pagarles salarios más altos que a los obreros no calificados, aunque la diferencia era mucho menor que en los países capitalistas. Este sector mejor pagado de la fuerza de trabajo, heredado del pequeño sector capitalista moderno de la Rusia zarista, era predominantemente masculino. Aunque se hicieron esfuerzos dirigidos a corregir esto, al joven estado obrero le faltaban los recursos materiales para educar y entrenar a las mujeres para que se volvieran maquinistas e ingenieras en cantidades suficientes a fin de superar el predominio masculino del trabajo calificado.
El libro de Vogel concluye con una proyección de cómo será la transición al comunismo tras el derrocamiento del capitalismo:
“Ante la terrible realidad de la opresión de la mujer, los socialistas utópicos del siglo XIX llamaron por la abolición de la familia. Todavía hoy, su drástica exigencia sigue teniendo adeptos entre los socialistas. En cambio, el materialismo histórico plantea la difícil cuestión de reducir y redistribuir simultáneamente el trabajo doméstico conforme éste se va transformando en un componente integral de la producción social en la sociedad comunista. Así como en la transición socialista ‘el estado no es “abolido”, sino que se extingue’, así también el trabajo doméstico debe extinguirse. Por lo tanto, durante la transición al comunismo una administración adecuada del trabajo doméstico y el trabajo femenino será un problema clave de la sociedad socialista, pues sólo sobre esta base pueden establecerse y conservarse las condiciones económicas, políticas e ideológicas de la verdadera liberación de la mujer. En el proceso, la familia, en su forma histórica particular como una unidad social basada en el parentesco para la reproducción de fuerza de trabajo explotable en la sociedad de clases, también se extinguirá, y con ella tanto las relaciones familiares patriarcales como la opresión de la mujer” [énfasis en el original].
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
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2016.05.22 00:34 ShaunaDorothy Mumia es inocente - ¡Libertad a Mumia Abu-Jamal! ¡Abolir la racista pena de muerte! ( 25 de enero de 2006)

https://archive.is/Td03V
Mumia es inocente
¡Libertad a Mumia Abu-Jamal!
¡Abolir la racista pena de muerte!
Mumia Abu-Jamal ha estado en la antesala de la muerte por casi 24 años, falsamente condenado por asesinar a Daniel Faulkner, un oficial de policía de Filadelfia. Todos los elementos del sistema de “justicia” capitalista conspiraron para incriminar falsamente a este antiguo miembro del Partido Pantera Negra y partidario de MOVE porque fue un elocuente y desafiante portavoz de los oprimidos. Su condena se basó en testimonios mentirosos, arrancados por los policías, sin un ápice de evidencia física. Un estenógrafo escuchó al juez de su juicio, Albert Sabo —conocido como el “Rey de la antesala de la muerte”—, decir “Les voy a ayudar a freír al n----r [epíteto racista en inglés remanente de la esclavitud]”. Manipulando al jurado para excluir a personas negras, la fiscalía inflamó a los miembros del jurado con la mentira grotesca de que la membresía de Mumia en los panteras, cuando era adolescente, demostraba que estaba comprometido a asesinar a un policía “ya en ese entonces”. La condena se aseguró con argumentos de que el jurado podía desechar cualquier duda acerca de la culpabilidad de Mumia, ya que él podría presentar “apelación tras apelación”.
El estado está tan determinado como siempre a ejecutar a Mumia, un hombre inocente. Durante casi dos décadas de apelaciones, todos y cada uno de los tribunales han rechazado la gran cantidad de evidencia documentada de la descarada incriminación falsa de Mumia. Durante más de cuatro años, los tribunales del estado de Pennsylvania, así como los federales, se han negado a considerar siquiera la confesión jurada de Arnold Beverly de que él, y no Mumia, disparó y mató a Faulkner.
La lucha por liberar a Mumia ha alcanzado una coyuntura crítica. En diciembre, el tribunal federal de apelaciones puso el caso de Mumia en “fast track” para su decisión. Tanto Mumia como los fiscales están apelando las decisiones hechas en 2001 por William Yohn, el juez de Tribunal de Distrito de los Estados Unidos, quien revocó la sentencia de muerte pero mantuvo todos los aspectos de la embustera condena de Mumia. En poco tiempo, incluso en tan sólo seis meses, el tribunal podría decidir qué sigue para Mumia: la muerte, la vida en prisión o más procedimientos legales.
La ejecución de Stanley Tookie Williams por el estado de California en diciembre arroja una sombra ominosa. El linchamiento legal de Williams, que provocó una protesta nacional e internacionalmente, señaló la determinación de los gobernantes capitalistas estadounidenses de fortalecer su maquinaria letal, frente a la creciente reticencia de la población acerca de cómo se aplica la pena de muerte. Mumia Abu-Jamal, el principal prisionero político de Estados Unidos, es el blanco número uno de los verdugos. Arnold Schwarzenegger, el gobernador de California, dejó esto en claro cuando, al negar la clemencia para Williams, citó el hecho de que el libro de Williams de 1998, Life in Prison [La vida en prisión] estaba dedicado a Mumia Abu-Jamal, entre otros.
El caso de Mumia demuestra de qué se trata la racista pena de muerte. Es la cuerda de linchamiento legalizada, el arma máxima en el arsenal represivo gubernamental apuntada contra la clase obrera y los oprimidos. La pena de muerte, un legado de la esclavitud, se mantiene en una sociedad en la que la segregación de la mayoría de la población negra se emplea como una cuña para dividir a las masas trabajadoras y perpetuar el dominio rapaz del capital. La brutalidad asesina del racista sistema capitalista se exhibió ante todos cuando se dejó morir a miles de personas, en su mayoría negros y pobres, en Nueva Orleáns después del huracán Katrina.
La apelación de Mumia se realiza en el contexto de la declaración del gobierno de su “derecho” a desaparecer, torturar e incluso asesinar a quienes perciba como oponentes, y a espiar e intervenir los teléfonos de cualquiera y de todos. En nombre de la “guerra contra el terrorismo”, la administración de Bush, con apoyo del Partido Demócrata, está triturando los derechos ganados mediante tumultuosas batallas de clase y sociales. El propósito es atemorizar y silenciar a cualquiera que pueda atravesarse en el camino de la implacable ofensiva de los gobernantes capitalistas por la obtención de ganancias y sus aventuras imperialistas, como la ocupación colonial de Irak.
Conforme el caso de Mumia pasa por sus etapas finales de procedimientos legales, la lucha por su libertad se plantea urgentemente. El Partisan Defense Committee [Comité de Defensa Clasista] —una organización de defensa legal y social clasista asociada con la Spartacist League/U.S.— está a favor de intentar cualquier posibilidad legal para Mumia, al tiempo que no deposita ninguna fe en la “justicia” de los tribunales capitalistas. Mediante la publicidad y la acción, hemos luchado para movilizar a las fuerzas sociales más amplias, centradas en el movimiento obrero, para exigir la libertad de Mumia y la abolición de la racista pena de muerte. Mientras Mumia enfrentaba la ejecución en agosto de 1995, un flujo masivo de protesta, nacional e internacionalmente —desde organizaciones de libertades civiles y jefes de estado tales como Nelson Mandela de Sudáfrica hasta sindicatos que representan a millones de obreros—, tuvo éxito en detener la mano del verdugo.
Hoy, la situación es más difícil. Sin embargo, si se lleva a cabo mediante una movilización basada en el poder social de la clase obrera, la lucha por la libertad de Mumia sería un paso gigantesco hacia delante en la defensa de todos nosotros contra los cada vez más depravados y perversos gobernantes de este país.
Anatomía de un embuste
Ante los ojos del estado capitalista, desde el tiempo en el que Mumia era un portavoz de 15 años del Partido Pantera Negra, en Filadelfia en 1969, él era un hombre muerto con licencia. J. Edgar Hoover, el entonces director del FBI, dijo: “Se debe hacer entender a la juventud y los moderados negros que, si sucumben a las enseñanzas revolucionarias, serán revolucionarios muertos.” Esta política se llevó a cabo tanto bajo el gobierno Demócrata de Lyndon Johnson y Ramsey Clark, su fiscal general, como bajo el gobierno Republicano de Nixon. Bajo el programa de “contrainteligencia” del FBI conocido como COINTELPRO, fueron asesinados 38 panteras y cientos más incriminados falsamente y enviados a la cárcel.
Las 900 páginas de los archivos del FBI que el PDC pudo obtener a nombre de Mumia, aunque fueron muy expurgados, dejan claro que el FBI y los policías utilizaron cualquier “truco sucio” en su misión para atraparlo. Se registró cada uno de sus movimientos y su nombre se puso en el Índice de Seguridad del FBI, la versión de la década de 1960 de una lista de “terroristas” a eliminar. Aun con la desaparición de los panteras, el estado no desistió de su venganza contra Mumia. La defensa apasionada de los derechos de los negros por parte de Mumia, un periodista conocido como “la voz de los sin voz”, continuó encolerizándolos. Los policías de Filadelfia se enfurecieron particularmente por sus reportajes que simpatizaban con la organización MOVE, la cual fue víctima de una ofensiva de terror estatal.
Mumia fue blanco de asesinato por sus creencias políticas, por lo que escribió, por lo que dijo. En las primeras horas del 9 de diciembre de 1981, en la esquina de las calles 13ª y Locust, en Filadelfia, los policías finalmente vieron su oportunidad. Esa noche, Mumia conducía un taxi por el área. Escuchó disparos. Vio a personas que corrían, vio a su propio hermano y salió de su taxi para ayudarlo. Minutos después, una bala hirió a Mumia gravemente en el pecho. Cerca, Daniel Faulkner, un oficial de policía, yacía herido. Los policías encontraron la oportunidad que tanto habían esperado y la tomaron, incriminando falsamente a Mumia como un “asesino de policías”.
El caso de la fiscalía tenía tres ejes, todos basados en mentiras: el testimonio de un “testigo presencial”, coaccionado mediante favores y terror; una “confesión” supuestamente hecha por Mumia la noche del tiroteo, que es un engaño tan descarado que no salió a la superficie hasta meses más tarde; y “evidencia” inexistente de balística. En 2001, este embuste voló totalmente en pedazos con la confesión de Arnold Beverly de que él fue el hombre que disparó contra Faulkner. En una declaración jurada, impresa en el folleto del PDC Mumia Abu-Jamal Is an Innocent Man! [¡Mumia Abu-Jamal es inocente!], Beverly declaró:
“Me contrataron junto con otro tipo y me pagaron por disparar y matar a Faulkner. Yo había escuchado que Faulkner era un problema para la mafia y los policías corruptos, porque interfería con la corrupción y los pagos hechos para permitir sin procesamiento la actividad ilegal, incluyendo la prostitución, las apuestas y las drogas en el área del centro de la ciudad.
“Se le disparó a Faulkner en la espalda y luego en la cara, antes de que Jamal llegara a la escena. Jamal no tuvo nada que ver con el tiroteo.”
Además, Beverly declaró que hubo un segundo tirador, quien también huyó de la escena. Esto está apoyado por una declaración jurada de Billy Cook, el hermano de Mumia, quien testificó que su amigo Kenneth Freeman era un pasajero en el VW de Cook en la 13ª y Locust esa noche. Freeman admitió después ante Cook que él era parte del plan para asesinar a Faulkner y había participado en el tiroteo y luego huido de la escena. Además, esto está corroborado por el testimonio de William Singletary, un testigo en la escena, quien dijo que vio a un pasajero salir del VW de Cook, dispararle a Faulkner y luego huir de la escena.
Cuando menos media docena de testigos que estaban en la escena la noche del tiroteo vieron, desde distintos puntos, a uno o más hombres negros huir. Las comunicaciones urgentes de las patrullas policiacas, justo después del tiroteo, reportaron que los tiradores habían huido con la pistola de Faulkner. Cinco testigos, incluyendo dos policías, dijeron que el tirador llevaba una chamarra militar verde, que tanto Beverly como Freeman llevaban esa noche. Mumia llevaba puesta una chamarra de esquí acolchada roja con anchas rayas verticales azules. No hay chamarra verde en la evidencia policiaca.
Beverly dijo que a Mumia le dispararon los policías en la escena. Esto lo confirma nada menos que la oficina del examinador médico estatal, cuyo registro, escrito la misma mañana del tiroteo, cita a un oficial de homicidios que dijo que a Mumia le dispararon “refuerzos policiacos que llegaban”, no Faulkner. Otros testigos han corroborado el testimonio de Beverly de que había policías encubiertos y uniformados en las cercanías cuando ocurrió el tiroteo, lo cual Beverly supuso significaba que estaban incluidos en el plan para asesinar a Faulkner. Marcus Cannon, un testigo, vio a dos policías encubiertos en la calle frente al tiroteo. William Singletary también vio a los “camisas blancas” (supervisores policiacos) en la escena justo después de los disparos.
La fiscalía desecha la idea de que los policías pudieran matar a uno de los suyos como una invención ridícula. Haciendo a un lado el que Beverly haya pasado dos pruebas de detector de mentiras, su recuento concuerda con el hecho de que cuando asesinaron a Faulkner en 1981 estaban en curso cuando menos tres investigaciones federales de corrupción policiaca en Filadelfia, incluyendo conexiones policiacas con la mafia. Policías que trabajaban como informantes del FBI fueron eliminados a principios de la década de 1980. Un otrora fiscal federal reconoció que los federales tenían un policía informante cuyo hermano era un policía, tal como Faulkner tenía un hermano que era policía.
Una declaración jurada de Donald Hersing, un antiguo informante en una investigación del FBI acerca de corrupción policiaca, confirma que, en el tiempo del tiroteo de Faulkner, se decía que los federales tenían un informante en la fuerza policiaca. El oficial al mando de la División Central de Policía, donde ocurrió el asesinato de Faulkner, el jefe de la División de Homicidios de la policía y Alfonzo Giordano, el oficial de más alto rango en la escena del asesinato de Faulkner, estaban todos bajo investigación en ese entonces por cargos federales de corrupción. Estos policías fueron, literalmente, la cadena de mando en la falsa incriminación de Mumia Abu-Jamal.
Giordano había sido la mano derecha de Frank Rizzo, el notoriamente racista jefe de policía y después alcalde de Filadelfia. Desde 1966 hasta 1970, Giordano estuvo a cargo del escuadrón de policía “de vigilancia”, que dirigió el asalto policiaco al cuartel general de los panteras negras en 1970. También fue el supervisor del sitio policiaco de 15 meses a la casa de MOVE en Powelton Village en 1977-78, que resultó en el encarcelamiento de nueve miembros de MOVE bajo cargos embusteros de haber asesinado a un policía. Giordano sabía exactamente quién era Mumia. Siendo el oficial con mayor antigüedad en la escena, Giordano tuvo tanto el motivo como la oportunidad de incriminar falsamente a Mumia por el asesinato de Faulkner.
Giordano originó la afirmación de que la pistola de Mumia —la supuesta arma homicida— estaba junto a él en la calle. Sin embargo, según informes policiacos de radio, los policías seguían buscando el arma unos catorce minutos después de que hordas de policías llegaran a la escena. Giordano arregló que el taxista Robert Chobert, quien se convirtió en un testigo de la fiscalía, identificara a Mumia. Giordano fue el testigo central de la fiscalía en la audiencia previa al juicio de Mumia. Sin embargo, nunca se le llamó como testigo en el juicio de Mumia. Poco antes del juicio, se le asignó un trabajo de oficina. Un día hábil después de que Mumia fuera declarado culpable, Giordano renunció a la policía. En 1986, enfrentando cargos federales basados en que recibió decenas de miles de dólares en pagos ilegales entre 1979 y 1980, Giordano llegó a un arreglo. No pasó ni un día en la cárcel.
La red de mentiras de la fiscalía
La historia de la fiscalía es que dos personas estaban en la esquina de la 13ª y Locust, donde se le disparó a Faulkner: Billy Cook, el hermano de Mumia, y Faulkner. La fiscalía afirma que Mumia cruzó la calle corriendo cuando vio que Faulkner estaba golpeando a su hermano. Según la policía y los fiscales, Mumia le disparó al policía en la espalda, el policía le disparó a Mumia y entonces Mumia se paró encima del policía caído y le disparó al “estilo ejecución” varias veces en la cabeza. Incluso un examen cuidadoso de la propia evidencia de los policías y de los fiscales muestra la mentira de este escenario. Una mirada a los “tres ejes” del caso de la fiscalía proporciona no sólo la confirmación desnuda de la inocencia de Mumia, sino una clara corroboración del testimonio de Beverly.
Los testigos de la fiscalía: aun con amenazas y favores de la policía y de la fiscalía en la época del juicio de 1982, ningún testigo testificó haber visto que Mumia le disparara, de hecho, a Faulkner. Sólo uno, Cynthia White, la testigo estrella de la fiscalía, testificó que pensó haber visto un arma en la mano de Mumia cuando cruzó la calle. White, una prostituta que trabajaba en el área, afirmó haber presenciado los eventos desde la esquina sudeste de la 13ª y Locust. Sin embargo, los otros dos testigos de la fiscalía, así como dos testigos de la defensa, que conocían a White, ¡negaron todos que ella estuviera en la escena durante el tiroteo! Otras prostitutas testificaron en audiencias subsecuentes ante el tribunal que la policía alternadamente hacía favores y amenazaba a White para poder extraer su testimonio.
En lo que respecta a Robert Chobert, primero le dijo a la policía que el tirador “huyó”. Después de más interrogatorios cambió su versión, afirmando que Mumia se paró sobre Faulkner mientras se hacían los disparos y que nadie huyó. La fiscalía otorgó favores a Chobert, un taxista que usaba una licencia suspendida mientras estaba a prueba por un delito mayor de incendio premeditado, a cambio de su testimonio. Después admitió que él nunca vio el tiroteo. El tercer testigo del estado era Michael Scanlan. Inicialmente identificó a Mumia como el conductor del VW, pero luego afirmó que el tirador cruzó la calle Locust corriendo, lo cual Beverly admitió haber hecho. También admitió que no sabía si Mumia era el hombre que vio.
Balística y medicina forense: la fiscalía afirmó que la evidencia balística era “consistente” con que la pistola de Mumia era el arma homicida, incluso cuando admitió que la “consistencia” se aplicaba a millones de pistolas de mano. No existe evidencia siquiera de que el arma de Mumia haya sido disparada esa noche. Hubo muchas oportunidades de analizar las manos de Mumia o la pistola para ver si ésta había sido disparada recientemente. Sin embargo, según la policía, tales análisis, que son un procedimiento de operación estándar, ¡nunca se hicieron! El oficial de vigilancia que afirmó haber recogido la pistola de Mumia, no la entregó por más de dos horas, dando tiempo más que suficiente para alterarla.
El informe del examinador médico declara que se disparó a Faulkner con una bala calibre .44, pero la pistola de Mumia era de calibre .38. Aunque el laboratorio criminalístico afirmó que el principal fragmento de bala extraído de la cabeza de Faulkner estaba demasiado dañado para someterlo a pruebas, el experto en balística del equipo de defensores lo negó. Un segundo fragmento de bala extraído de la herida de la cabeza simplemente desapareció sin dejar rastro.
La evidencia en la escena —fragmentos de bala, manchas de sangre, la ausencia de agujeros en la banqueta— refuta la afirmación de la fiscalía de que a Faulkner se le disparó repetidamente mientras yacía en el suelo. Los patrones de las balas son mucho más consistentes con varios tiradores, como testifica Beverly. El casquillo de una bala de cobre encontrado en la escena era inconsistente tanto con la pistola de Faulkner como con la de Mumia, lo cual sugiere que un arma diferente fue disparada. De manera similar, sangre de tipo O fue encontrada en la escena, pero tanto Faulkner como Mumia y Cook eran tipo A, sugiriendo que había otra persona y que fue herida. El ángulo de las propias heridas de Mumia es imposible si le dispararon mientras estaba parado sobre Faulkner, como afirmó la fiscalía. Sin embargo, las heridas de Mumia son consistentes con el testimonio de Beverly de que a Mumia le disparó un policía en la escena.
La “confesión”: el último eje del embuste fue la afirmación de que Mumia, yaciendo en un charco de sangre en el hospital a donde lo llevaron para tratarlo, gritó que le había disparado al policía. Sin embargo, el oficial de policía asignado a vigilar a Mumia ahí, reportó ese mismo día que Mumia “no hizo comentarios”. En realidad, estaba tan malherido, con un orificio de bala en un pulmón, y había sido tan golpeado por la policía en la calle y en el hospital, que no podría haber “gritado” nada. La fiscalía manufacturó la “confesión” en una reunión de mesa redonda con policías dos meses después del tiroteo.
Priscilla Durham, una guardia de seguridad, fue la única empleada del hospital que respaldó la mentira policiaca de la “confesión”. Kenneth Pate, el hermanastro de Durham, juró en 2003 que Durham dijo que los policías la presionaban para decir que Mumia confesó. Pate también dijo que Durham escuchó a Mumia decir “Déjenme, déjenme, intentan matarme”.
Mumia Abu-Jamal ha mantenido su inocencia siempre categóricamente. Como afirmó en una declaración jurada de 2001: “No le disparé al oficial de policía Daniel Faulkner. No tuve nada que ver con el asesinato del oficial Faulkner. Soy inocente... Nunca confesé nada porque no tenía nada que confesar.”
¡Movilizarse ya para liberar a Mumia!
El caso de Mumia Abu-Jamal es un ejemplo perfecto de la naturaleza de clase del estado capitalista. Su sistema de justicia está predispuesto hasta la médula por criterios de clase y raza. Los policías y los tribunales que incriminaron falsamente a este hombre inocente, la tumba en vida del sistema carcelario en el que está preso, el verdugo que está listo para matar: todos son instrumentos de la violencia organizada, empleada para preservar el dominio de la clase capitalista mediante la supresión forzada de la clase obrera y los oprimidos. Las demandas de un “nuevo juicio” que los liberales, las organizaciones que se autoproclaman socialistas, los nacionalistas negros y otros han planteado, han alimentado ilusiones de que puede haber justicia en los tribunales capitalistas. Esas ilusiones desmovilizaron a un movimiento de millones alrededor del mundo en defensa de Mumia.
Ha llegado la hora de reavivar la protesta masiva —nacional e internacionalmente— por Mumia. La libertad de Mumia no se ganará mediante la confianza en el sistema de “justicia” manipulado o en los políticos capitalistas, ya sean Demócratas, Republicanos o verdes. El poder que puede cambiar la marea es el poder de millones —trabajadores, juventud antirracista, abolicionistas de la pena de muerte— unidos en lucha para exigir la libertad de este hombre inocente. La movilización del movimiento obrero, cuyo poder social se deriva de su capacidad para detener la producción, es crucial para esta perspectiva. Como hemos afirmado desde que tomamos la defensa de Mumia a mediados de los años 80, lo que se necesita son acciones de frente unido, centradas en la clase obrera, que generen protestas efectivas a través de un espectro de creencias políticas, al tiempo que aseguran a todos el derecho a expresar sus propias opiniones.
Ha llegado el momento de hacer del caso de Mumia un llamado a la lucha contra la racista pena de muerte, contra la opresión de los negros, contra la represión gubernamental. Eleva tu voz y organízate ahora en tu sindicato, tu universidad, tu comunidad, para exigir: ¡Libertad a Mumia Abu-Jamal! ¡Abolir la racista pena de muerte!
El Partisan Defense Committee [Comité de Defensa Clasista] es una organización de defensa legal y social, clasista y no sectaria, que defiende casos y causas en el interés de todos los trabajadores. Tal propósito está de acuerdo con el programa político de la Spartacist League.
¡Únete a la campaña para liberar a Mumia Abu-Jamal!
¡Se necesitan fondos urgentemente para la defensa legal! Haz una contribución hoy, a nombre de la “National Lawyers Guild Foundation” [Fundación del Gremio Nacional de Abogados] (destinada a “Mumia”) y envíala a: Committee to Save Mumia Abu-Jamal, P.O. Box 2012, New York, NY 10159.
¡Organiza protestas! Aprueba resolutivos en tus sindicatos, universidades, organizaciones comunitarias y religiosas exigiendo la libertad de Mumia. Haz que tu sindicato u organización contribuya económicamente y se una a marchas y protestas por Mumia. Publicita el caso de Mumia en el periódico de tu sindicato u organización.
¡Corre la voz! Contacta al PDC para recibir copias de nuestro folleto, Mumia Abu-Jamal Is an Innocent Man! [¡Mumia Abu-Jamal es inocente!]. Este folleto arma a los activistas en la lucha por la libertad de Mumia con la evidencia explosiva que destruye completamente la maquinación de más de dos décadas de duración contra este elocuente luchador por la libertad negra. Está disponible por US $1/MX $3. Obtén el botón del PDC: “Free Mumia Abu-Jamal! Abolish the Racist Death Penalty!” [¡Libertad a Mumia Abu-Jamal! ¡Abolir la racista pena de muerte!]: US $1/MX $5 cada uno. Ordena el video del PDC, From Death Row, This Is Mumia Abu-Jamal [Éste es Mumia Abu-Jamal, desde la antesala de la muerte]: US $15/MX $75. El presente folleto, US $2/MX $10 por 25 ejemplares.
Haz tus pedidos y cheques al Partisan Defense Committee; envíalos a nuestra dirección en la Ciudad de Nueva York, que aparece enseguida.
Partisan Defense Committee:
Correo electrónico: [email protected]
P.O. Box 99, Canal Street Station, New York, NY 10013-0099 (212) 406-4252
P.O. Box 802867, Chicago, IL 60680-2867 (312) 563-0442
P.O. Box 77462, San Francisco, CA 94107-0462 (510) 839-0852
http://www.icl-fi.org/espanol/leaflets/mumia2006.html
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2016.02.02 11:24 Subversivo-Maldito Vivimos en una sociedad que se trata de presentar como la única posible, como un modelo realista que intenta arrojar cualquier alternativa disidente a las tinieblas exteriores del reino de la utopía

"Solo se puede aprender a filosofar”, decía Kant en una famosa frase mil veces citada cuando se habla de la presencia de la Filosofía en la enseñanza.
Suele utilizarse esta cita para afirmar que esta asignatura no tiene como objetivo el aprendizaje de una serie de datos y contenidos eruditos sino el ejercicio de la capacidad de pensar.
Por todo ello, este es uno de los argumentos que se esgrimen contra la reforma educativa del exministro Wert, que reduce significativamente el papel de la Filosofía en el Bachillerato.
Ahora bien: ¿es realmente necesaria la Filosofía para aprender a pensar?
Y es que parece evidente que CUALQUIER asignatura trata de enseñar a pensar; por ejemplo, el pensamiento científico no es ‘menos pensamiento’ que el que requieren las humanidades....Cualquier profesor se enfadaría si se cuestionara que la asignatura que enseña, al mismo tiempo, NO enseña a pensar...
La diferencia entre la Filosofía y las otras materias reside en que la Filosofía, en la enseñanza, no consiste en ‘enseñar a pensar’ en general, sino en ejercitar una forma específica de pensamiento, ni más ni menos importante que otras maneras de comprender la realidad....En este contexto, la originalidad del pensamiento filosófico consiste en su costumbre de ponerlo todo en cuestión, de no dar nada por supuesto, de intentar llegar a la raíz de todo aquello que parece natural y obvio.
Mientras que la ciencia se ocupa de los hechos, de lo que existe. Ningún científico pierde su tiempo cuestionando la existencia de la materia o la capacidad del hombre para conocer la verdad. Y hacen muy bien....Sin embargo, en la historia de la Filosofía ambas cosas han sido objeto de discusión. Berkeley afirmaba que cuando decimos que algo existe, lo único que queremos afirmar es que tenemos una percepción de ello, no que exista por sí mismo. Y algunos filósofos griegos llevaban su escepticismo tan lejos que se cuenta que uno de ellos se limitaba a mover un dedo en lugar de emitir cualquier opinión.
¿Tiene sentido invitar a nuestros estudiantes a estudiar semejantes excentricidades?...Pues claro que "debería" tenerlo....El ejercicio de la Filosofía pretende formar al estudiante para que sea consciente de que aquellos dogmas sobre los cuales se edifica la cultura a la que pertenecen son dignos de ser revisados y sometidos a crítica. Y así como el estudio de las matemáticas no consiste en el aprendizaje de unas cuantas fórmulas ni el de física en la memorización de las leyes de la termodinámica, sino en la iniciación a un método de trabajo que el estudiante pueda transferir a su futura actividad profesional, el estudio de los problemas filosóficos constituye un excelente entrenamiento para que el joven asuma una actitud crítica ante los supuestos de la sociedad en que le tocó vivir.
Que uno, desde joven, se acostumbre a preguntarse por los fundamentos de lo que parece obvio, natural y necesario....no sería "mala costumbre"....En definitiva, ante la dictadura de las ideologías, un joven que haya leído a Platón, a Kant o a Marx está menos indefenso ante la imposición del pensamiento único.
Unicamente siguen cuestionando la afirmación anterior quienes defienden una sociedad ‘unidimensional’, como diría Marcuse, es decir, ocupada en producir, consumir y cultivar un hedonismo complaciente....La sociedad de la globalización trata de construir una ciudadanía uniforme, cuyo papel en la sociedad esté en proporción directa de su papel en la producción y el consumo y en la cual se nivelen las costumbres, los hábitos de consumo, los gustos artísticos. El habitante del mundo global es ante todo productor y consumidor, es el mercado quien establece las jerarquías sociales y hasta el idioma, que tiende a ser universal. Como dijo René Girard, el capitalismo globalizado “ha arrastrado, primero a Occidente, y luego a toda la humanidad, hacia un estado de indiferenciación relativa nunca antes conocido, hacia una extraña suerte de no-cultura o de anticultura que es lo que denominamos, precisamente, lo moderno”.
Vivimos en una sociedad que se trata de presentar como la única posible, como un modelo realista que intenta arrojar cualquier alternativa disidente a las tinieblas exteriores del reino de la utopía....En este contexto, todo intento de formar a nuestros estudiantes en la práctica del pensamiento crítico...no es bien visto. De ahí que se intente su desaparición en el Curriculum de los jóvenes y adolescentes de nuestro País.
El recorte del papel de la Filosofía en el Bachillerato por parte de la LOMCE se inscribe en esta manera de concebir los objetivos de la educación. El proyecto del exministro Wert se dirige a formar un ciudadano que tenga las habilidades necesarias para desenvolverse en el mundo empresarial y laboral, para lo cual se privilegian los conocimientos dirigido a este fin en desmedro de aquellos ‘inútiles’ que ocuparon tantas energías desde los viejos griegos en adelante. Se quiere formar un buen competidor, innovador, agresivo y capaz de hacerse un lugar en un mundo globalizado....Se debe acabar, ya de una vez por todas, de seguir utilizando destinadas a divagar acerca del sentido de la vida, del bien y del mal, de lo bello y lo sublime, de los fines de la sociedad humana, es decir, de cuestiones triviales o, peor aún, peligrosas.... http://blogs.publico.es/dominiopublico/15733/no-se-puede-aprender-filosofia/
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